Cuando el relacionista público se aleja de la prensa, también se aleja a la institución de la sociedad
Noticias
www.sinnadaqueocultarrd
Noticias
www.sinnadaqueocultarrd
Santo Domingo-- El papel de un relacionista público dentro de una institución, ya sea militar, policial, gubernamental, empresarial o de carácter civil, va mucho más allá de redactar notas de prensa, organizar actividades o publicar fotografías en las redes sociales. Su verdadera responsabilidad es servir de puente entre la institución, los medios de comunicación y la sociedad.
Un buen relacionista público debe conocer a su institución, comprender sus objetivos, manejar adecuadamente la información y, sobre todo, mantener una relación profesional, respetuosa y permanente con los periodistas que cubren esa fuente.
Sin embargo, existe una práctica que merece ser cuestionada: el relacionista público que, por soberbia, descuido o falta de sensibilidad, comienza a tratar con indiferencia a los periodistas que diariamente buscan información de la institución que representa.
Un periodista que llama a un relacionista público no necesariamente está buscando un favor personal. Muchas veces procura una información oficial, confirmar un dato, solicitar una entrevista con el titular de la institución, conocer la posición oficial sobre un determinado tema o gestionar una cobertura.
Por eso resulta preocupante cuando algunos responsables de comunicación no contestan llamadas, dejan mensajes sin responder durante días o simplemente deciden con quién hablar y con quién no, sin una razón profesional que lo justifique.
El relacionista público debe entender que no está haciendo un favor al periodista. Está cumpliendo una función dentro de la institución para la cual trabaja.
Y hay algo todavía más importante: el periodista no deja de ser periodista porque solicite una publicidad, una entrevista o una colaboración institucional. Son asuntos diferentes que deben manejarse con profesionalidad y transparencia.
La prensa no debe ser vista como enemiga
Desde esta perspectiva, el periodista Andrés Castillo, de Noticias Sin Nada Que Ocultar RD, cuestiona la actitud de determinados representantes de comunicación que parecen olvidar que su función consiste precisamente en relacionarse con los medios y facilitar los canales de comunicación institucional.
Una institución puede contar con excelentes profesionales, importantes inversiones, grandes proyectos y un titular con una extraordinaria hoja de servicio, pero si su comunicación falla, la imagen institucional también puede deteriorarse.
El relacionista público no debe convertirse en una especie de “dueño” de la información ni actuar como si fuera propietario de la institución que representa.
Los cargos pasan. Las instituciones permanecen.
Hoy puede ser un relacionista público quien decide no contestarle el teléfono a un determinado periodista; mañana podría ser otro profesional quien ocupe esa posición. Y el mismo periodista al que hoy se ignora podría mañana estar cubriendo otra institución, entrevistando a otro funcionario o dando seguimiento a un tema que involucre directamente a quien ayer no quiso atenderlo.
El respeto debe ser para todos
En las instituciones públicas, especialmente aquellas vinculadas a la seguridad, defensa, educación, salud y servicios esenciales, la comunicación tiene una responsabilidad todavía mayor.
No se trata de favorecer a un medio sobre otro ni de conceder privilegios. Se trata de garantizar un trato profesional, respetuoso y equilibrado a quienes ejercen el periodismo.
Si un periodista solicita hablar con el titular de una institución y el funcionario no puede atenderlo, el relacionista público debe buscar alternativas: coordinar una entrevista, explicar cuándo podría ser atendido, recibir las preguntas o canalizar la solicitud hacia el área correspondiente.
Porque cuando un relacionista público cierra todas las puertas, no necesariamente está protegiendo a su institución. Puede estar creando un problema de comunicación que mañana termine afectando precisamente al titular que tiene la responsabilidad de dirigirla.
La experiencia demuestra que una institución necesita de una prensa crítica, pero también de una prensa informada. Y para lograrlo se requiere comunicación.
El relacionista público no puede olvidar para quién trabaja
El verdadero profesional de las relaciones públicas entiende que su misión no es sentirse superior a los periodistas ni seleccionar a sus “amigos” dentro de la prensa.
Su misión es proteger la imagen institucional mediante una comunicación responsable, transparente, oportuna y profesional.
Por eso, desde Noticias Sin Nada Que Ocultar RD, el periodista Andrés Castillo considera necesario llamar la atención sobre estas prácticas y recordar que ningún relacionista público debería sentirse dueño de la institución que representa ni propietario de las puertas de acceso a sus funcionarios.
Porque los funcionarios cambian, los directores cambian y los relacionistas públicos también cambian. Pero la prensa permanece haciendo su trabajo.
Y cuando un representante de comunicación entiende esto, deja de ver al periodista como una molestia y comienza a verlo como lo que realmente es: Un aliado indispensable para comunicar lo que hace la institución y mantenerla conectada con la sociedad.
Noticias
www.sinnadaqueocultarrd

Publicar un comentario