Andrés Castillo truena contra la contaminación sónica en La Caleta y exige a las autoridades hacer cumplir la Ley 90-19
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El comunicador cuestiona la indiferencia ante el ruido excesivo y recuerda que quienes violan las normas pueden enfrentar multas, incautaciones e incluso prisión en casos de reincidencia
La Caleta, Santo Domingo.– El periodista y comunicador Andrés Castillo, CEO de Noticias Sin Nada Que Ocultar RD y de Sin Turismo No Hay Nada, alzó su voz ante lo que calificó como una preocupante falta de control de la contaminación sónica en distintos sectores de La Caleta.
Castillo cuestionó la actitud de quienes utilizan equipos de sonido a niveles excesivos, afectando el descanso y la tranquilidad de los residentes, y reclamó la intervención de las autoridades competentes, particularmente del Control de Bebidas Alcohólicas (COBA) y los organismos responsables de hacer cumplir las disposiciones contra el ruido.
El comunicador aclaró que no está en contra de que las personas escuchen música y disfruten, pero consideró que la diversión debe tener límites cuando comienza a afectar el derecho de los demás a descansar y vivir en tranquilidad.
“Yo no estoy en contra de la música; estoy en contra de que la diversión de una persona se convierta en el tormento de los demás”, manifestó Castillo.
La ley establece sanciones
Castillo recordó que en República Dominicana está vigente la Ley No. 90-19, que modifica la Ley 287-04 sobre Prevención, Supresión y Limitación de Ruidos Nocivos y Molestos que Producen Contaminación Sonora. La legislación establece que producir o emitir ruidos que superen los límites permitidos constituye una infracción.
La propia Ley 90-19 establece diferentes sanciones dependiendo del lugar y la naturaleza de la infracción: Colmados, bares, tiendas de licores, clubes y establecimientos similares: multas de 3 a 20 salarios mínimos.
Sitios públicos destinados a recreación y esparcimiento: 3 a 20 salarios mínimos.
Vehículos de motor con bocinas o equipos alterados o escapes sin silenciador: 5 a 30 salarios mínimos.
Calles, avenidas, zonas residenciales, condominios y proximidades de hospitales, escuelas e iglesias: 10 a 30 salarios mínimos.
Viviendas habitadas: cuando el ruido nocivo persiste después de un primer llamado de atención, pueden imponerse multas de 2 a 10 salarios mínimos.
Para otros casos contemplados por la ley, las multas pueden alcanzar entre 2 y 30 salarios mínimos, dependiendo de la gravedad.
La legislación también establece que en caso de reincidencia, las multas pueden duplicarse y pueden aplicarse penas de prisión de uno a tres años, además de la clausura del negocio por un período de 30 a 180 días o de manera definitiva, según corresponda, así como la incautación del vehículo y de los objetos utilizados para producir los ruidos.
“Las autoridades no pueden hacerse de la vista gorda”
Castillo manifestó que, hasta el momento, no acostumbra llamar personalmente a las autoridades para reportar cada episodio de contaminación sónica porque, según afirma, los responsables de hacer cumplir la ley conocen los lugares donde se producen estas situaciones.
“Si las autoridades conocen dónde están los problemas y no actúan, entonces el problema termina convirtiéndose en una costumbre. Y cuando una conducta ilegal se convierte en costumbre, las personas terminan creyendo que tienen derecho a continuar haciéndola”, sostuvo.
La propia Ley 90-19 establece que cualquier persona puede denunciar o querellarse por violaciones relacionadas con contaminación sonora ante la Procuraduría Especializada para la Defensa del Medio Ambiente y los Recursos Naturales, el Departamento Antirruidos de la Policía Nacional y el Sistema Nacional de Atención a Emergencias y Seguridad 9-1-1, entre otras instancias competentes.
El periodista insistió en que el propósito de su reclamo no es generar confrontaciones entre vecinos, sino lograr que se aplique la ley antes de que los conflictos por el ruido terminen provocando enfrentamientos personales.
“La libertad de uno termina donde comienza el derecho del otro. Nadie puede creerse dueño de la tranquilidad de toda una comunidad simplemente porque tiene una bocina más potente”, expresó.
Finalmente, Castillo llamó a los residentes de La Caleta a promover una cultura de respeto y convivencia, mientras exhortó a las autoridades a asumir su responsabilidad.
“La Caleta necesita música, alegría y espacios para compartir, pero también necesita algo que parece que estamos olvidando: respeto por el derecho de los demás a vivir en paz”, concluyó.
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